""Aun a riesgo de que me motejen de "abuelo Cebolleta y sus batallitas", no me resisto a colocar otra que a mi me parece sabrosa y cuya narración escuché a uno de sus protagonistas.
Es una anécdota antigua, de la época en que los bombachos de Arturito Pomar, filmados en El Pardo y divulgados por el NODO, eran archiconocidos por todos los españoles y la pasión por el ajedrez, en nuestro pais, alcanzaba cotas inimaginables unos años antes. Los Cafés se llenaron de tableros y de pollos que querían aprender a jugar para estar a la última.
Esta es la historia de uno de esos aficionados de nuevo cuño. Y como su nombre lo borró el tiempo, yo le voy a llamar N.N.
N.N. era gijonés y era un hombre bueno, osea un inocente. Algún guasón debió de decirle que tenía talento para el juego, por lo que su entusiasmo por el ajedrez aumentó en una proporción desmesurada, sin que sus conocimientos ajedrecísticos llegasen a nivel de cartilla.
Como le informaran de que el mejor ajedrez de Gijón se practicaba en el aristocrático Casino de la Unión de los Gremios, dirigió allí sus pasos con la misma avidez con que Salomón se habría dirigido al Templo de la Sabiduría.
Es probable que a N.N. le intimidara la solemnidad de aquellos salones, que habían albergado la presencia del gran Alekhine, o el porte señorial de algunos de los jugadores, como Don Juan Fernandez Rua o el eminente doctor Salas.
El caso es que decidió retar a alguien de aspecto más insignificante. Así que se acercó a un mirón flaco, canijo y esmirriado y le dijo:
-Usted dispense. ¿Le importaría jugar una partida conmigo?.
-Con mucho gusto-. Respondió el flaco.
N.N. abrió el juego con lo más incisivo de la teoría de aperturas que había aprendido en su Café de origen 1.b3 y g3,... simultaneamente. Su oponente no se inmutó y jugó 1...,Cc3 y Cf3. simultaneamente también. N.N. que nunca había visto tal despliegue de caballería en la primera jugada, pensó que se había equivocado en su elección, porque el flaco parecía una máquina de comer piezas y peones, hasta que el pobre hombre se quedó con el Rey solo. Entonces ocurrió algo sorprendente, era su Rey el que no paraba de pelar piezas al rival. Este decía a modo de explicación:
-Es que como tengo tantas es muy dificil no perder algunas.
Finalmente quedaron los dos reyes solos en el tablero, por lo que N.N. dijo:
-Con este material tiene que ser imposible dar mate, por lo que la partida deberia de ser declarada tablas.
-Se equivoca usted-. Respondió el flaco. -Este final lo gana el bando que tiene la oposición, en este caso yo.
A N.N. le pareció muy extraño todo aquello, pero como las reglas del ajedrez constituian para él una nebulosa con muchos puntos oscuros, decidió aceptar la explicación y seguir jugando.
Hicieron muchas más jugadas y cuando N.N. cuestionaba la posibilidad de ganar aquello, el otro insistía:
-Es un final laborioso, pero con buena técnica se acaba ganando.
Después de muchas idas y venidas, vueltas y revueltas, finalmente N.N. puso su Rey en "h1", a lo que el flaco respondió instaneamente "Rg2".
-Jaque mate.- Dijo. -¿Ve usted como el final si que se ganaba?.
-Ha sido un placer jugar con usted y he aprendido mucho. Me llamo N.N. y me encantaría volver a jugar con usted en alguna otra ocasión.
A las amables palabras de N.N. repondió el flaco con otras no menos corteses:
-El placer ha sido mío. Me llamo Antonio Rico y estoy a su disposición para jugar cuantas veces guste.