De profesión sus alfiles
Este título pertenece a una recopilación de artículos -evocaciones nostálgicas, de carácter costumbrista- que, con el nombre genérico de "Querencia de Gijón", publicó el periodista Ladislao de Arriba (experto en historiografía playa) en 1988.
Por considerar que tiene interés para los aficionados asturianos y presumir que no todos lo habrán leido, lo transcribo textualmente:
DE PROFESIÓN SUS ALFILES
Román Torán parece, mismamente, un jugador de baloncesto al que le hubieran encanecido los cabellos.
Pero yo lo recuerdo, todavía de pantalón corto, cuando a los 12 años, emulando a Arturito Pomar, participó en el Torneo Internacional del Casino de la Unión.
Los viejos maestros del tablero le llamaban entonces "Romanín el de la calle San Bernardo". Contaba 16 abriles y ya se proclamó campeón de España. Fue el primer español que jugó al ajedrez al otro lado del telón de acero. Cobra tantos derechos de autor como Corín Tellado. Sus títulos figuran en todas las bibliotecas soviéticas. Habla con acento "playu" a Fisher (sic) y a los rusos.
Estuvo en más Olimpiadas que ningún gijonés vivo o muerto. Y añora los años dorados del ajedrez asturiano, con Felix Heras, Manolo Clotas, Antonio Rico, Vicente González, Arturo Bonet, Enrique Cima, Mario Casielles, Luis Álvarez, Del Olmo, Jaime Alvarodíaz. Entonces éramos gente y las banderas de todos los países del mundo ondeaban en los mástiles del Parque Japonés y los nuestros vencían a Korchnoi y Spassky. El doctor Salas tuteaba a Alekhine. Si por aquellos tiempos hubiese telediarios, Gijón habría sido más aireada en la tele que Marbella, por lo frívolo, o Rentería por lo trágico. Y a Román, como es tan alto y tiene un cierto "sex appeel", le llamarían el "latin lover del tablero".
Ahora, como ya es mayor (55 años) juega menos, pero hace más política deportiva. Trabaja más la intriga federativa que el jaque mate. Cuando al filipino ese que rige los destinos del ajedrez mundial le manden a freir puñetas, veo a "Romanín el de la calle San Bernardo", ese pelícano que parece un baloncestista retirado, de presidente.
Tenemos que cultivarlo, para que traiga al "Parque Japonés" (¡Dios mío!, la esclerosis me hace desvariar) o a donde sea, las banderas que ondearon en los años dorados.
Sé que Torán venció a Korchnoi en Palma de Mallorca 1969, pero ignoro que haya derrotado a Spassky. En todo caso, tengo la sensación de que el ilustre gijonesista no entiende gran cosa de ajedrez.