""El 18 de febrero de 1889, el gijonés Andrés Fernandez Pozo reveló al mundo del ajedrez una partida inédita, jugada entre el joven Morphy y Lowenthal en su encuentro informal de Nueva Orleans 1850. La partida fue publicada por LA REVISTA DE AJEDREZ, de Cuba, en 1889 y dos años más tarde por EL PABLO MORPHY. Con esta última revista, también cubana, nuestro paisano mantuvo una estrecha colaboración, no exenta de polémica. Un siglo largo de olvido puede equivaler a la novedad.

EL PABLO MORPHY fue una revista efímera y coyuntural. Nació en medio de la enorme expectación que había levantado el match revancha entre Steinitz y Tchigorin, que habría de empezar el 1 de enero de 1892, en los salones del Centro Asturiano de la capital cubana.

EL PABLO MORPHY solo competía con otra revista en castellano, EL AJEDREZ EN VENEZUELA de Caracas. Curiosamente, en nuestra península -cuna de aquella invención que se dió en llamar "el ajedrez de la Dama"- no se editaba, por aquellas fechas, ninguna publicación periódica de ajedrez.

La colaboración de Fernandez Pozo con la revista fue desarrollándose poco a poco. En el nº 1, octubre de 1891, hace la reseña de un ajedrecista catalán -José Baquero- que había alcanzado algunos éxitos importantes. Por ella nos enteramos de que se está jugando una especie de proto-campeonato de España (provincial) por correspondencia, organizado por el gijonés.La revista, por su parte, al hacer una relación de los mejores jugadores peninsulares menciona a D. Andrés Fernandez Pozo de Gijón.

En el nº 4, enero de 1892, publica un cuadro sinóptico de 71 partidas de Morphy que no figuran en la recopilación de Max Lange, con quien mantuvo una intensa relación epistolar.

El nº 5, febrero de 1892, está ocupado en su mayor parte por un artículo de nuestro paisano, dedicado a reseñar a los ajedrecistas españoles, pese a que se queja de que Asturias está aislada geográficamente del resto de la península. Adviertase que en aquellas calendas no existía la autopista del Huerna ni el aeropuerto de Ranón. El artículo comienza así:

LOS AJEDRECISTAS ESPAÑOLES

Gijón y diciembre 8 de 1891.

Muy estimado amigo: reciba V. mi más cordial enhorabuena por la creación de la revista de ajedrezque con el precioso título de EL PABLO MORPHY, ha comenzado V. a publicar en octubre, llenando de este modo un gran vacío en la prensa ajedrecista; pues es indudable que cada vez se hacía más necesaria la existencia de un periódico escrito en el hermoso idioma de Cervantes, y destinado no solo a propagar la afición al más noble de los entretenimientos humanos, sino también a servir de lazo de unión entre los aficionados españoles.

En su grata del 20 de octubre me pide V. noticias acerca de los principales ajedrecistas de España. Es en verdad tarea difícil para mi la que V. me encomienda, pues alejado de los grandes centros de la península, y relacionado particularmente con un reducido número de amateurs, porque carecíamos de un órgano que representase la clase, pocos han de ser, amigo Director, los datos que sobre este asunto puedo proporcionarle. Pero, en fin, ahí van los apuntes que tengo en cartera, esperando no se me haga cargo alguno por las omisiones en que forzosamente habrí de incurrir. (...)

A continuación hace una relación detallada de la vida y milagros de un nutrido grupo de ajedrecistas españoles, entre los que quiero destacar a Aquilino Arias, natural de Cudillero (Asturias), espectador de las exhibiciones de Morphy en La Habana 1864 y del que refiere esta simpática anécdota:

Estaba don Aquilino jugando una partida trascendental, en el Casino de Oviedo, en medio de una gran expectación y un silencio solemne. En eso que avanza un peón pasado, cuyo camino hacia la coronación no puede ser detinido, entonces, con voz declamatoria y campanuda exclama:

"Questi porta in sua mochila il bastón di Mariscale"

Provocando una carcajada general en la sala.

(Hogaño, esta humorada habría comportado la inmediata reclamación de su rival, una penalización de reloj y algunos mensajes airados en el foro. Lo que demuestra que, los ajedrícistas, hemos perdido sentido del humor en los últimos 150 años.)

Otros jugadores asturianos que menciona nuestro paisano son: José Ordoñez de Oviedo, Leoncio Cid de Avilés y Ladislao Menéndez, Amado Bustillo y Ramón Cuesta de Gijón. Ninguno me dice nada.

En el nº 7, abril de 1892, aparece publicada una partida del erudito gijonés con el Sr D. Manuel Herrero, de Lérida, perteneciente al Torneo Interprovincial por Correspondencia 1888-89, que reproduzco con los enjundiosos comentarios de la revista. Nuestro paisano lleva blancas ... y gana. "1.P4R,P4R.2.CR3A,CD3A.3.A5C,CR3A.4.O-O,CRxP.5.P4D,P3TD.6.A3D,P4D.7.CxP,CxC.8.AxC,C3A.9.A3A,A3R.10.P4A,D2D. (Si 10...,C4T ganarían las blancas una pieza, por 11.PxP,... seguido de 12.D1R+,...) 11.C3A,C2R.12.PxP,CxP.13.AxC,AxA.14.CxA,DxC.15.TR1R+,A2R.16.D4CR,R1A.17.TR5R,D3D.18.A2D,... (Desde aquí, puede el Alfil acudir a cualquiera de los dos flancos.) 18...,A3A.19.P3TD,... (Es evidente que las blancas amenazan ganar la Dama con 20.A4C,...) 19...,R1C.20.TR4R,P3CR.21.TD1R,R2C.22.D3A,TR1D.23.P4TR,P4A.24.TR4A,... (Amenazando ganar una pieza)24...,TR2D.25.TRxA,... Abandonan. Fácilmente se ve que si 25...,DxT.26.A6T+,... ganando la Dama." Ya se, ya se que don Andrés no era Tomatillo. Pero tampoco Ruy López era Kasparov y, no obstante, da su nombre a más aperturas que el Ogro.

Pero la contribución más importante de nuestro paisano a la revista EL PABLO MORPHY y aun a la historia del ajedrez es, sin lugar a dudas la publicación de una supuesta partida inédita de Paul Morphy, lo que acarreó una fuerte controversia que llegó a involucrar al erudito profesor de Leipzig, Max Lange y al (según la biografía que, del prodigio americano, escribiera el excampeón de España, José Sanz)pariente, camarada, rival y lector del discurso fúnebre de Morphy -que en realidad se apellidaba Alonso, como su abuelo español, como Don Quijote y como Don Fernando- Mr. Chas A. Maurian.

El asunto comienza en el nº 2, noviembre de 1891, con la publicación del siguiente artículo:

MORPHY RECIBIENDO VENTAJA.

Con fecha de 18 de febrero de 1889, el Sr. Andrés Fernandez Pozo, distinguido ajedrecista, nos dirigió interesantísima carta desde Gijón (Asturias), en donde se halla establecido, dedicado más que a jugar detenidas y clásicas partidas, a escribir libros notables, a formar numerosa y selecta biblioteca de nuestro ramo, y a seguir con perseverante estudio los progresos de la literatura del ajedrez. De la mencionada carta copiamos lo que sigue: Muy Sr. mío y de mi distinguida consideración:

Tengo el gusto de remitirle adjunta una partida de Pablo Morphy. Es la única que existe del gran maestro, en la que aparece recibiendo ventaja. Por los años de 1865 a 67, cuando empeza yo a aficionarme al noble juego, y cuando ignoraba la importancia que en el mundo ajedrecístico tenía su nombre, cayó por casualidad en mis manos un número de una revista, no sé si inglesa o norteamericana, vi que publicaba una partida de ajedrez y me limité a copiarla, sin tomar nota del título del periódico, ni de la fecha. Pasaron algunos años y revisando un día mi primer cuaderno de apuntes, me encontré agradablemente sorprendido al observar que dicha partida de Pablo Morphy contra Lowenthal, recibiendo el primero la ventaja del peón del Alfil del Rey y dos jugadas, no había sido incluída en la colección de Lowenthal, ni en la de Preti, ni en la de Max Lange, ni en la serie de PARTIDAS FUGITIVAS DE PABLO MORPHY, que en el THE BRENTANO'S CHESS MONTHLY publicó el distinguido periodista norteamericano Mr. Reichhelm. Escribí entonces, a fines de 1882, al sabio Dr. Max Lange, de Leipzig, enviéndole la partida, y me contestó que la misma era efectivamente auténtica, pero que no había sido publicada en ninguna de las colecciones, porque los dos maestros así lo habían deseado, y que por lo tanto debía permanecer en reserva hasta después de la muerte de ambos; pasada cuya época la publicación (en una nueva edición de su libro o en cualquier otra obra), de la mencionada partida, no quebrantaría en modo alguno la voluntad de los dos ajedrecistas.

Este juego creo que es uno de los dos otres a que hace referncia Mr. Daniel W. Fiske en el primer Congreso de Nueva York, reproduciendo palabras de Mr. Lowenthal.

Tenemos verdadera complacencia en reproducir a continuación, la partida jugada en Nueva Orleans el año de 1850, entre los señores P. Morphy y J. Lowenthal, recibiendo el primero, que entonces contaba 13 años de edad, ventaja de peón y dos salidas.

QUITESE DEL TABLERO EL PEÓN DEL ALFIL DEL REY DE LAS NEGRAS.

Blancas: Morphy
Negras: Lowenthal
1.P4R,...2.P4D,P3R.3.A3D,P3CR.4.P4AR,P4D.5.CR3A,PxP.6.AxP,CR3A.7.A3D,A3D.8.P4AD,P4AD.9.A3R,PxP.10.AxPD,CD3A.11.A5R,O-O.12.D2A,CD5C.13.D2R,CR4T.14.P3CR,CDxA.15.DxC,A5C+.16.R2R,D2R.17.TR1D,P4CD.18.PxP,A2C.19.CR4D,TD1D.20.D3C,A4D.21.D2A,TD1A.22.CD3A,D2CD.23.P3TD,AxC.24.PxA,A5A+.25.R3R,C3A.26.P3TR,C4D+.27.R2A,AxP.28.CxP,D3C+.29.C4D,CxPAD.30.D3C+,TR2A.31.TD1AD,C5R+.32.R2C,A2D.33.TxT+,AxT.34.DxD,PxD.35.T1CD,T2CD.36.P4TD,C4A.37.P5TD!,PxP.38.T1AD!,T7C+.39.R1C,A2C.40.TxC,T7C+.41.R1A,TxP.42.T7A,A3T+.43.R2A,TxP.44.C6R!,T4T.45.T7CR+,R1T.46.T7AR+,R1C.47.T8A++,...

En el nº 6, febrero de 1892, comienza la polémica. Aunque la revista aboga por la autenticidad de la partida. Copio los primeros párrafos del artículo:

EL GRAN PROFESOR MR. MAURIAN Y UN JUEGO DUDOSO DE PABLO MORPHY.

En THE TIMES DEMOCRAT de new Orleans, correspondiente al 10 de enero de este año, se publicó una carta de mucho interés, en la cual su respetable autor, el eminente profesor americano Mr. Chas A. Maurian (primo hermano de Pablo Morphy y compañero de estudios y paseos de aquel genio singular) presenta algunas consideraciones para poner en duda la autenticidad de la partida que nos remitió nuestro distinguido corresponsal de Gijón, el Sr. D. Andrés Fernandez Pozo, y que nosotros incluimos en el cuaderno 2º de esta publicación; partida que parece ser la única que se conoce, en la cual el inmortal maestro luisianés hubiese recibido ventaja, siendo niño, de un ajedrecista tan famoso como Mr. Lowental.

(...)

Nadie tiene más derecho que Mr. Maurian para relatar, interpretar y discutir los detalles de esta historia; pero por otra parte, no debe olvidarse que el Sr. Fernandez Pozo y el sabio Dr. Max Lange, de Leipzig -que en el particular controvertido opinan opuestamente al parecer de Mr. Maurian- son autoridades irrecusables en materia de bibliografía y de cualesquiera negocios relacionados con la literatura del ajedrez. El inteligente Director de THE BALTIMORE SUNDAY NEWS (Mr. W. Pollock) manifiesta que él cree que el juego cuestionado fue realmente de Pablo Morphy, aunque su contrario no hubiese sido el mismo Lowenthal.

(...)

En el número siguiente se vuelve nuevamente al asunto de la carta de Maurian. El artículo comienza así:

UN DUDOSO JUEGO DE MORPHY, RECIENTEMENTE DESCUBIERTO.

Nuestros lectores no habrán olvidado, sin duda, que en la página 17 (cuaderno de noviembre último), de este periódico, tuvimos el placer de publicar una bellísima partida que nos remitió desde Gijón (Asturias) el erudito profesor D. Andrés Fernandez Pozo, y la cual en su concepto es la única que se conoce en la que el célebre hijo de Nueva Orleans hubiese recibido, siendo casi un niño, la ventaja de peón y dos salidas, jugando en contra del insigne Lowental.

(...)

Después de repetir todo lo que ya sabemos, se publica la larguísima e irresumible carta de Maurian. En la que asegura haber estado presente en los encuentros de Nueva Orleans, que su intimidad con Morphy le habríaa permitido conocer la partida, que Lowenthal habría divulgado que le dió ventaja al gran Morphy, que el gijonés era víctima de un engaño, etc. Y arremete contra el Dr. Max Lange -¿Como pudo saber el acuerdo de los dos maestros?- y contra el director de la revista que publicó la partida, al que califica como "april fool" (inocente de diciembre, diriamos nosotros).

En el nº 9, junio de 1892, último de vida de la revista, Andrés Fernandez Pozo presenta su argumentación definitiva

LA POLÉMICA SOBRE EL JUEGO DUDOSO DE PABLO MORPHY CON J. LOWENTHAL.

Interesante réplica del Sr. Fernandez Pozo.



Gijón, 15 de abril de 1892.

Muy estimado amigo: mi carta del 18 de febrero de 1889, relativa a la partida con ventaja entre Morphy y Lowenthal; carta y partida que V. tan benévolamente acogió en la REVISTA DE AJEDREZ de marzo del mismo año, y que he visto reproducida en EL PABLO MORPHY de noviembr último, han dado motivo al distinguido ajedrecista de Nueva Orleans, Sr. Ch. Maurian, para publicar en THE TIMES DEMOCRAT del 10 de enero pasado, una carta cuya publicación he visto en EL PABLO MORPHY de marzo último. En dicha carta que he leído con sumo interés, niega terminantemente el Sr. Maurian la autenticidad de la partida, fundándose en hechos relacionados con la vida del eximio ajedrecista americano, y en razones que, si bien me parecen poderosas y dignas del mayor respeto, no por eso pueden conceptuarse como concluyentes.

(...)

Son prolijos los argumentos del asturiano, mención de la existencia de una tercera partida en 1850, por parte del recopilador D. Fiske y del mismo Lowental, la caballerosidad de Morphy para ocultar una chulería infamante de su rival,etc. Pero, sin lugar a dudas, el principal apoyo a las tesis de nuestro paisano lo constituye la carta -reproducida en este artículo- de Max Lange. En la que el maestro de Leipzig asegura que conocíaa la partida de antemano, así como el acuerdo de los dos maestros de ocultarla. Y que, una vez que cascara Morphy, él mismo la publicaría en su próxima recopilación.

La revista cubana pasó a mejor vida y yo ignoro como terminó la polémica. Pero en la recopilación de Rogelio Caparrós, 1993, que él califica como definitiva, figuran tres partidas de los mencionados maestros en Nueva Orleans, 1850, y ninguna es la de Fernandez Pozo.

Quizás en esa especie de chistera mágica que es internet se pueda rastrear algo, pero eso sobrepasa mis vagos conocimentos informáticos. Por eso te pido, amigo Aragrev, -¡Señor de Microsoft!- que investigues, por los procelosos laberintos de la Red, la existencia de la partida de marras, siempre que sea ese tu gusto y dispongas de tiempo para ello, que yo te doy las gracias de antemano.

Allá por los años sesenta, el periodista Pablo Morán, después de revolver Roma con Santiago, localizó a los descendientes de Don Andrés. Por ellos supo que la afición al ajedrez había desaparecido con el fallecimiento de nuestro hombre, en los albores del siglo XX.

Es fácil suponer que su biblioteca fue disgregada o malvendida por los herederos.

En esta venturosa edad de oro que nos está tocando vivir, en la que el ajedrez español empieza a adquirir un color tan asturiano como la camiseta de David Recuero, no está de más dedicar un breve recuerdo a los precursores que, de alguna manera, fueron propiciando la situación actual y a su patriarca el Sr. Fernandez y Pozo, Don Andrés.