En la revista cubana de ajedrez "El Pablo Morphy", aparece en el número 5, con fecha 15 de febrero de 1892, un artículo del gijonés Andrés Fernández Pozo. Dicho artículo tiene fecha de 8 de diciembre de 1891, y fue escrito por este jugador amateur de la época a petición del director de la revista, Don Andrés Clemente Vázquez, en la que éste le pide noticias sobre los principales ajedrecistas de España. Entre los varios jugadores que aparecen, cito textualmente (lenguaje y sintaxis de la época) dos reseñas sobre dos jugadores asturianos:

"Don Aquilino Arias .- Rico propietario, natural de Cudillero (Asturias) y avecindado en Madrid. Por las bellísimas condiciones de su carácter, y por la amenidad de su trato, por el encanto que presta á sus partidas, por su certero golpe de vista, y por el profundo conicimiento que tiene de este juego (apesar de no haber estudiado libro alguno de ajedrez) digno es de figurar mi ilustrado y querido amigo Sr. Arias entre los primeros ajedrecistas de España. Es uno de los pocos que han tenido la fortuna de ver jugar al gran maestro americano Pablo Morphy, en la Habana, en 1864. El estilo del Sr. Arias es tan peculiar, tan sui generis, que parece que nunca toma la cosa en serio. El recitado de ocurrentes y graciosísimos versos, aplicables siempre a la jugada, peripecia o lance que acaba de tener lugar; el tarareo de trozos de ópera, zarzuela ó canción callejera, y otros mil felices desplantes que, lejos de aminorar el interés de la partida, la hacen más amena, revelan bien claramente en el Sr. Airas condiciones excepcionales de jugador de primera fuerza, tanto por la profundidad y rapidez en su cálculo, la seguridad en el ataque y el acierto en la defensa, cuanto por los pocos, poquísimos descuidos que padece, dado su divertido y natural sistema de jugar. Siempre recordaré con gusto la gracia que nos hizo á cuantos presenciábamos una de sus partidas, oirle por primera vez esclamar con tono enfático, y prediciendo con notable esactitud la llegada, próxima ó remota (pero inevitable) de un peón á la octava casilla: Questi porta in usa mochila il bastón de mariscal. ......................... ........................ Don José Ordoñez, de Oviedo; don Leoncio Cid, de Avilés, don Ladislao Menéndez; don Amado Bustillo, y don Ramón Cuesta, de Gijón, son escelentes aficionados de muy buena fuerza é incansables propagandistas de nuestro inmortal juego.

El boticario gijonés Andrés Fernandez Pozo publicó una semblanza de varios ajedrecistas asturianos -él también era un fuerte jugador en su tiempo- en la revista cubana EL PABLO MORPHY, en diciembre de 1891.

Entre todos me quedo con Aquilino Arias, natural de Cudillero y médico de prestigio.

Don Aquilino presenció en sus mocedades la exhibición de Paul Morphy en La Habana 1864. Es muy probable que el prodigio de Nueva Orleáns no le contagiara su talento, pero le metió el veneno agridulce del ajedrez hasta los tuétanos de la osamenta, de modo que nuestro galeno se dedicó a entretener todos los ocios que le permitía su humanitaria profesión dándole a los trebejos en el aristocrático Casino de Oviedo, ciudad en la que, probablemente, tenía afincada su consulta.

Disputaba don Aquilino, en cierta ocasión, un encuentro importante en medio de una gran expectación y un silencio absoluto. Puedo imaginar las caras de aquellos estirados caballeretes, linajudos, barbudos y mostachudos, con sus cuellos almidonados y sus monóculos. Ni en la corte victoriana se encontraría mayor solemnidad. Además, como todavía conservábamos las colonias de ultramar, podemos imaginar la escena con una densa y señorial humareda de cigarro puro. En esas Aquilino avanza un peón pasado que no puede ser detenido en su carrera hacia la promoción, al tiempo que declama con falsete de ópera bufa:

Questi porta in sua mochila il bastón di mariscale

Estallando toda la sala en una gran carcajada. Lo que demuestra que, pese a las asonadas, guerras civiles y demás sucesos infaustos, aquellos pollastres decimonónicos tenían más sentido del humor que nosotros.