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"CLARIN",
AJEDRECISTA
La afición de Leopoldo Alas
"Clarín" al ajedrez fue siempre conocida y comentada por los ajedrecistas
ovetenses que durante varias décadas, tras la guerra civil, se reunían en los
destartalados locales de "Educación y Descanso" bajo la guía de Mario
Casielles, el actual patriarca del ajedrez asturiano. Estos salones estaban situados en la
planta principal del hoy rezomado Palacio de Valdecarzana, en la Plaza de la Catedral,
donde también cien años atrás tuvo su sede el Casino de Oviedo. Y quizás en ese mismo
salón se jugó la partida de "Clarín" que transcribiremos más adelante.
"Atraía también particularmente a "Clarín" el ajedrez. Suponía que el ajedrez es juego de inteligencia y que a mayor talento mejor jugador... "Clarín jugaba algunas tardes al ajedrez con el conocido Luis Bustos - el Mármol de las novelas de Pérez de Ayala - y, como en el billar, también le ganaba éste siempre. Empleaba un método especial: de jugada a jugada prolongaba el tiempo, que parecía interminable al contrario. Adoptaba una postura semejante a la del "pensieroso" de Miguel Angel, con la mano en la barba y la mirada ausente. Añádase que se mantenía inmovil como un caimán. En estas partidas de "Clarín" solía haber más mirones que de costumbre, y él se iba impacientando más y más, porque era muy nervioso. De pronto, ya sin poder aguantar, rompía a decir, dirigiéndose a los mirones: "¿Ustedes creen que está discurriendo? ¡Pues nada de eso!". Luis Bustos no hacía el menor caso. Permanecía en su actitud de ensimismamiento y lejanía. Estiraba todavía algo más el tiempo ya dilatado y terminaba ganando a su contrincante "Clarín", que en alguna ocasión hasta llegó a tirar el tablero por alto. Otro individuo que también solía jugar con don Leopoldo Alas, y asimismo le ganaba, se significaba como tipo muy ordinario de aspecto, poco o nada conocido en la sociedad de Oviedo, pero perteneciente como socio al Casino. Lo mismo que Mármol, se distinguía por su frialdad y, además, rezumaba grosería en sus palabras y modos. Cierta vez, en una de sus partidas con "Clarín", le dijo en un movimiento que iba a ser un cambio de piezas: - Me como el alfil. A lo que "Clarín" replicó: - Eso no es comer. Y el tipo, con su notoria falta de tacto, completó la frase: -No es comer; es beber. A don Leopoldo Alas le exasperó sobremanera la respuesta". Son muchas las alusiones de "Clarín" al ajedrez, tanto en sus cuentos y novelas como en sus temidas críticas literarias y artículos. En uno de los relatos incluido en "Pipá", titulado "Mi entierro", el ajedrez es el hilo conductor del discurso de un orate. Sin embargo, en la más conocida obra de Leopoldo Alas, "La Regenta", sólo encontramos un pasaje con tema ajedrecístico, pero delicioso, eso sí. Retratando el carácter de Pepe Ronzal, alias Trabuco, escribe "Clarín": "... También creyó que su fama de hombre de talento se afianzaría probando sus fuerzas en el ajedrez, y aplicó a este juego mucha energía. Una tarde que jugaba en presencia de varios socios y llevaba perdidas muchas piezas, vio su salvación en convertir en reina un peoncillo. -¡ Este va a ser reina! - exclamó fijando con los suyos los ojos de su adversario. - No puede ser. -¿Cómo no puede ser? Y el contrario, por instinto, retiró una pieza que estorbaba el paso del peón que debía ir a reina. - A reina va, y lo hago cuestión personal - añadió envalentonado Trabuco, dándose un puñetazo en el pecho. Y el contrario, sin querer, le dejó otra casilla libre. Y así, de una en otra, jugándose la vida en todas ellas, convirtió el peón en reina y ganó el juego el enégico diputado provincial de Pernueces." **** Una feliz circunstancia nos vino a corroborar esta dilección de Leopoldo Alas por el ajedrez. El Presidente del Ateneo de Oviedo don Luis María Fernández Canteli nos hizo llegar recientemente una carpeta con diversos papeles, planillas y recortes de ajedrez que había reunido don Javier Rubio Vidal, profesor de matemáticas de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Oviedo, fallecidohace algún tiempo, y gran aficionado al ajedrez. En una vieja fotografía del archivo de Mario Casielles, Javier Rubio figura en el grupo de ajedrecistas ovetenses que acudieron a recibir a Alekhine a su llegada a nuestra ciudad. Pues bien, entre estos papeles hay una minuta del Café Madrid, en la calle Campomanes de Ovied, muy cerca del domicilio de "Clarín", en cuyo dorso, escrito a lápiz, está anotada una partida entre Longoria y Leopoldo Alas. Una duda podía asaltarnos ante este nombre: que se refiriera al hijo de "Clarín", de igual nombre que su padre, rector de la Universidad de Oviedo, y fusilado por los franquistas en 1936. Pero el hecho de que el citado Café hubiera cerrado sus puertas a principios de siglo eliminaba tal posibilidad. En la minuta no se indicaba la fecha en que tuvo lugar la partida, y el conductor de las piezas blancas, Longoria, bien pudo ser José Longoria Carbajal, médico y alcalde de Oviedo durante los casi últimos lustros del pasado siglo. Consta la amistas entre Longoria y "Clarín", no obstante lo dispar de sus opiniones políticas. La partida es esta:
Como puede apreciarse, en este juego "Clarín" no puso de manifiesto el genio que desplegó en su labor literaria. Su rival exhibió un buen concepto de ajedrez, y probablemente fuese uno de los lectores de la revista francesa "La Strategie", a la que estaba suscrito el Casino de Oviedo, según la Memoria Anual de su biblioteca para 1891. Creemos que, de todas formas, el descubrimiento de esta partida constituye un hecho interesantísimo para la historia del ajedrez asturiano y para un cierto enfoque humano de la personalidad de Leopoldo Alas "Clarín".
José Luis Fanjul Publicado en los Boletines del Campeonato de España por equipos. Candás 1990- 5 de octubre |